El Miedo ¿Una emoción beneficiosa o perjudicial?
El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable ante algo que nos asusta o creemos que nos puede hacer daño. Es provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.
Hay muchísimos tipos de miedo, como el miedo primigenio, que es el miedo al propio miedo. Por ejemplo, una persona que no quiere entrar a la casa del terror o subir a la montaña rusa porque no quiere pasar miedo; el miedo al fracaso, como suspender un examen, teniéndolo preparado y estudiado; el miedo al abandono, como el de ser abandonado por tus amigos; el miedo a la enfermedad, como no querer salir a la calle una tarde de otoño porque temes constiparte; el miedo al futuro, como el que tienes al no saber cuándo vas a morir; el miedo a equivocarse, etc.
Personalmente creo que esta emoción la sienten todas las personas e incluso los animales. Todo el mundo tiene miedo a algo: a la alta velocidad, a ciertos animales, a ser pobres, a las películas de terror, etc. Pero en mi opinión, pienso que es un sentimiento imprescindible en nuestra vida porque en muchas ocasiones, gracias a él, huimos del peligro. Por lo que muchas veces nos salva aunque creamos que todo sería mejor si no existiera. Por ejemplo: una persona que tiene miedo a conducir a altas velocidades, respeta más las señales y no corre tanto peligro de tener un accidente que otra que no suele mirar el cuentakilómetros porque le gusta ir rápido y no tiene miedo de ello. Otro ejemplo también sería, el miedo a acercarse demasiado a una fogata que puede salvarte de sufrir graves quemaduras.
Por otra parte el miedo es una sensación confusa, pues tenemos miedo a cosas que no deberíamos tenerlo y no tenemos miedo a cosas que deberíamos tenerle miedo. Por ejemplo: Imagínate que vas caminando de noche por una calle oscura y de pronto parece que alguien te está siguiendo. Miras hacia atrás y ves que, efectivamente, viene una persona caminando detrás de ti. Entonces comienzas a tener miedo de que te alcance y te asalte, te imaginas que además de asaltarte puede lastimarte, y si eres mujer, piensas que hasta puede violarte. Y como consecuencia de todo ello, al notar que la otra persona acelera el paso, comienzas a sufrir cada segundo, hasta que el otro, finalmente, pasa por tu lado sin siquiera dirigirte una mirada. Este ejemple nos hace reflexionar que esa persona que va detrás de ti es como tú y no tiene porqué hacerte daño, e incluso, ella en ese momento puede pensar como tú, es decir, que puedes asaltarle y hacerle daño. Esto lo causa la desconfianza que tenemos hacia las demás personas y mucha culpa de ello creo que se debe, por ejemplo, a las películas de miedo que vemos. Pues ese es el caso frecuente que ocurre en ellas. El ir caminando de noche por una calle oscura y solitaria y alguien sospechoso detrás de ti, quien posteriormente te matará o te hará daño.
Por otro lado, al miedo podemos conquistarlo. Para evitar que el miedo no nos paralice debemos aceptar que tenemos miedo porque sabemos que todos lo padecemos. En ciertos casos, debemos mirar al miedo a la cara y que no nos supere. Por ejemplo: te sacas el carnet del coche y tienes miedo porque es la primera vez que vas a conducir, debes enfrentarte a él y pensar que si los demás pueden, tú también puedes conducirlo como el resto de la gente.
En conclusión, el miedo es beneficioso y en ocasiones, puede llegar a ser bueno y ayudarnos a nosotros mismos, pero no es perjudicial. Solo que hay casos en los que tenemos que conquistarlo porque esta sensación está presente constantemente en nuestras vidas. Como decía Nelson Mandela, presidente de Sudamérica:
No es valiente quién no tiene miedo, sino quién sabe conquistarlo.
EL MIEDO NO ES MALO. TE DICE LO DÉBIL QUE ERES, Y UNA VEZ QUE CONOCES TU DEBILIDAD, PUEDES SER MÁS FUERTE.

No hay comentarios:
Publicar un comentario