¿Por qué unos momentos se te pasan volando y otros
parecen que no avanzan en el tiempo?
Esta es una pregunta que muchas veces me ha inundado la
mente, ¿por qué cuando mejor lo estoy pasando es cuando el tiempo vuela y no en
los momentos peores de mi vida?
Esto me hace pensar si el tiempo llega a pararse cuando
peor lo estoy pasando, en aquellos momentos en los que estás pidiendo a gritos:
“Tierra trágame”, o en cambio, en las mejores situaciones por las que pasas,
aquellas que esperabas tanto tiempo y con tanta ilusión, también he llegado a
pensar: ¿Girarán las agujas del reloj más rápido de lo normal? Pues bien sé que
esto no es cierto.
Yo pienso que esto ocurre simplemente porque en aquellos
instantes en los que mejor lo pasamos, en aquellas circunstancias que más
felices nos hacen, en aquellas que nunca olvidaremos, estamos tan llenamente
entusiasmados que no pensamos en otra cosa sino en lo felices que somos en ese
momento y por ello, el tiempo parece que vuela, porque en estos momentos no
estamos constantemente mirando el reloj, sino al contrario cuando por fin lo
miramos, el tiempo se ha fugado rápidamente.
Seguro que todos nosotros hemos pasado por momentos así,
por ejemplo; en una fiesta o en una celebración cuando estamos con los amigos o
con la familia pasándolo bien y disfrutando haciéndonos fotos y riéndonos a más
no poder, de repente miramos la hora y pensamos:
“Puf… ya son las
dos de la mañana y me tengo que ir a casa porque sino mi madre me regañará”,
entonces darías lo que fueras por quedarte un poco más y seguir divirtiéndote,
porque sin darte cuenta, desde las diez de la noche, cuando estabas esperando a
todos tus amigos en la plaza, hasta las 2 de la mañana, el tiempo parece pasar
en un minuto.
Claro está, también nos encontramos con el proceso
inverso, es decir, cuando el tiempo pasa tan lentamente que parece que de un
minuto a otro transcurre una hora. Pues esto se debe a que en los momentos más
aburridos, tristes, difíciles o cuando peor lo pasamos durante nuestra vida
queremos que el tiempo transcurra rápidamente, pero no sucede porque estamos tan
pendientes del reloj o de la hora que parece que el tiempo no avanza; como,
por ejemplo, en una clase muy aburrida en la que no paras de preguntar
constantemente la hora.
Entonces me preguntó ¿por qué los momentos más felices para
nosotros no pasan lentamente como lo hacen aquellos más tristes o aburridos, y
viceversa? Y mi respuesta para ello, es porque cuando más rápido queremos que
pasen las horas es cuando más pendientes estamos del tiempo, es decir, en los peores momentos. Y por el contrario, cuando más lo estamos disfrutando
es cuando el tiempo nos importa muy poco, y por ello, es como si “pasáramos” de
él, por eso parece "volar".
En conclusión, cuando más tiempo queremos disfrutar de
los momentos, más rápidamente parece que pasan las horas y cuando más rápido queremos que pase el
tiempo en momentos tristes, aburridos o difíciles, más lento se hace. Pero no
siempre tiene que ser así, ya que nosotros mismos podemos hacer que los momentos
aburridos sean más amenos, y a la vez, que el tiempo pase más rápido. Con esto no quiero decir que nuestra vida se llenara de momentos
buenos sino también tiene que estar formada por aquellos “no tan buenos” que son los que nos hacen crecer como persona.
Además, si nuestra vida solo estuviera compuesta de momentos y situaciones
buenos y felices ¿no se nos pasaría volando?
Ya que la vida es corta, vamos a intentar no hacerla más corta
aun de lo que es.

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