¿Somos
esclavos de la monotonía o de la rutina?
Nos despertamos, conseguimos levantarnos de la cama,
vamos al baño, te vistes y desayunas, después te afeitas o te maquillas y sales
de casa para enfrentarte al nuevo día. Llegas al trabajo, a la escuela o te
quedas haciendo las labores de casa, y después de una larga mañana regresas a tu
hogar para comer. Comes, y continúas tu propia tarde en casa, en clases
particulares, sales a la calle para despejarte, comes algo o realizas las
actividades u hobbies que más te gustan. Llegas cansado a casa, cenas, ves el
programa, serie o película que más te gusta o lees un libro, y finalmente, te
metes en la cama y consigues dormirte. ¿Somos prisioneros de nuestra rutina
diaria?
La rutina la definiría como un círculo vicioso del día a
día: te levantas para ir a trabajar, vas a trabajar para conseguir dinero,
consigues dinero para alimentarte, te alimentas para permanecer con vida, vives
para trabajar, y volvemos al principio de este círculo. Un buen ejemplo para
describirlo es el siguiente: muchos profesionales consiguen su título y un buen
empleo que le genera buenos ingresos mensuales, la solución a todos sus
problemas, concentrándose únicamente en su labor profesional, a cobrar su
salario y luego a invertirlo o a gastarlo en lo que más quieren, y al siguiente
mes, vuelve a ocurrir lo mismo, y así sucesivamente, pero ¿qué pasa con el mar
de enigmas que falta por descubrir? Todos somos diseñadores y descubridores de
grandes cosas, de grandes ideas y acciones, desde el más profesional hasta el
más pobre campesino, pero el hombre que es víctima de la rutina no lo aprovecha
como debería.
El ser humano está tan introducido en esta monotonía, que
puede ser tan perjudicial como las drogas, que le impide descubrir sus propios
anhelos, que es lo que verdaderamente le satisface.
Desde mi punto de vista, el ser humano es esclavo de la
monotonía o rutina diaria. El hombre siempre ha sido prisionero de la rutina
porque vive en ese círculo vicioso en el que se mete sin apenas darse cuenta y
del que es difícil salir. Desde pequeños, nos acostumbramos a la rutina, nos
introducimos en ella, pues desde que vamos al colegio sabemos que estudiamos
para posteriormente trabajar y como he dicho anteriormente, para conseguir
dinero, para alimentarse y para permanecer con vida, es decir, nuestra vida
está marcada por la rutina.
¿Es perjudicial nuestra propia monotonía? Nuestra rutina
hace que nos centremos solo en ella y nos impide despertar nuestros propios
anhelos y deseos que permanecen ocultos, por ello es bueno desconectar de
nuestra rutina diaria, porque así podemos diseñar grandes cosas o ideas de las
que somos capaces de descubrir y salir de la sensación de vida aburrida que a
veces tenemos.
Entonces esto nos lleva a preguntarnos, ¿nuestra vida
sería más deseable sin estar atados a la rutina? Pues muy probablemente sí,
imagínate una vida de la siguiente manera: una vida sin monotonía, en la que
nos moveríamos por todos los lugares que querríamos cuando preferiríamos,
trabajaríamos cuando quisiéramos, podríamos vivir de noche y dormir de día,… es decir, no tendríamos unos horarios fijos.
¿No sería una vida muy a tu gusto?
El problema es que vivir sin rutina no puede ser posible
para llevar una vida adecuada, beneficiosa y favorable, ya que la vida humana
está vinculada a los horarios y jornadas; los trabajos tienen unos horarios, la
escuela, ciertas actividades,… y esto es lo que hace que todas nuestras vidas
sean esclavas de la misma.
Para finalizar, mi conclusión sobre dicho ensayo se
resume en que las actividades rutinarias y monótonas pueden ser nocivas porque
convierte a los humanos en esclavos de ella, ya que trabajan para ella en vez
de hacerlo para resolver enigmas propios que permanecen ocultos y aleja a las
personas de pensamientos ambiciosos que les permiten explorar el fructífero
mundo de lo desconocido. Por ello, es bueno y beneficioso salir de la rutina
diaria, y así experimentar en ocasiones experiencias y sensaciones innovadoras
que pueden satisfacernos.
Solo tenemos que tener en cuenta que no podemos vivir
absolutamente sin la rutina, pues los humanos estamos acostumbrados a una monotonía
a lo largo de nuestra vida, que constituye la base de toda sociedad civilizada
y estructurada, la cual puede variar con el paso del tiempo.
"Las maravillas de la vida se nos escapan por la cómoda trampa de
la rutina."
Buenas María, debo felicitarte por tu brillante entrada.
ResponderEliminarEnserio, me ha encantado.
Yo hice una el viernes, y estuve buscando frases para concluir y vi la tuya y me gusto bastante, pero al final me decidí por la otra.
Espero que este verano nuestra rutina cambie un poco, y sea de la piscina al poli y al medico jajaja
un besazo.